jueves, 26 de abril de 2018

TAREA 3.1 DEBATE


MÓDULO 3

Esta tarea tiene como finalidad reflexionar sobre el impacto de nuestras actuaciones en la vida de nuestro alumnado. Actualmente no presto atención directa al alumnado, por lo que he querido realizar una reflexión global sobre la situación actual de nuestras escuelas con respecto a las actuación educativas que se están realizando con el alumnado con CEA* (Condición del Espectro Autista). Tomando como referencia los siguientes artículos y las referencias bibliográficas que abajo aparecen.

 * CEA: El término Condición del Espectro Autista es utilizado por la Doctora Isabel Paula (2015) en su libro “la ansiedad en el autismo”, esta a su vez se apoya en los argumentos de Baron-Cohen. El uso de este término supone un cambio conceptual, entendiendo el autismo más como una condición (identidad ) que como trastorno. Me sumo a ese cambio conceptual, por lo que haré uso a lo largo de esta reflexión de CEA en lugar de utilizar el término TEA (DSM-5).  


Hace unos años hice un trabajo fin de master, que he recuperado al hilo de estas lecturas, En dicho trabajo reflejaba la importancia de la acción “adaptar contextos” según el modelo educativo orientado y regido por el modelo de calidad de vida (CDV). Dicho modelo recoge que las distintas acciones que pueden ponerse en práctica para mejorar la vida de la persona son: ofrecer cuidados, enseñar habilidades, proporcionar apoyos y adaptar contextos. Estas acciones pueden ser muy útiles para ayudar a estructurar de forma eficaz una propuesta educativa orientada a la mejora real de calidad de vida de las personas con CEA y sus familias.
“…trabajar desde un modelo de CDV supone prestar una enorme atención al contexto y entorno de la persona” (Simarro, 2013).
Creo que sigue siendo necesario seguir sensibilizando hacia la importancia de la acción adaptar contextos, como clave para la mejora de la calidad de vida de las personas con CEA en nuestras escuelas.
“…actuar sobre el entorno tiene más probabilidades de éxito que hacerlo sobre el sistema nervioso central de las personas con TEA. Con esta afirmación no se pretende, ni mucho menos, minusvalorar ni despreciar la importancia de la adquisición de habilidades, sino más bien enfatizar que no es la única variable relevante en la vida de las personas con TEA. Por supuesto, cada caso es diferente y no se pueden establecer afirmaciones categóricas a este respecto.” (Simarro, 2013)
Creo que todas/os coincidiremos en que “… el trabajo en la escuela se ha centrado esencialmente en la enseñanza de habilidades y la transmisión de conocimientos…” Desde el modelo de CDV, “…en los últimos años se ha avanzado mucho en la provisión de apoyos pero en lo referente al trabajo de transformación y adaptación del entorno no puede afirmarse que se haya avanzado en igual medida”. (Simarro, 2013)
Partiendo de la afirmación que hacía Lorna Wing “las personas que padecen la triada, … depende de otras personas y es necesario proporcionarles un entorno externo en el que la estructura y la organización les hagan la vida un poco más clara y más fácil” (Petters, 2008).
El contexto se presenta como fundamental para entender el funcionamiento de la persona por lo que si esto es así debemos considerar la necesidad del cambio en los contextos para que facilite el funcionamiento del alumnado con CEA. Cuando hablo de contexto me refiero y me centro en tres variables: Cultura, políticas y prácticas, porque en definitiva son las que configuran la globalidad del concepto contexto en nuestras escuelas.
Cuando hablamos de Culturas me estoy refiriendo a las relaciones, los valores y las creencias profundamente arraigadas en la comunidad educativa. Cambiar las culturas es esencial a fin de sustentar la mejora. Cuando hablo de Políticas dentro de una institución escolar me estoy refiriendo a cómo se gestiona el centro, se organiza y funciona, así como a los planes o programas que en él se planifican e implementan para cambiarlo, y cuando hablo de Prácticas me refiero a lo que se enseña, y cómo se enseña y se aprende. Este es mi concepto de contexto.
“…los contextos físicos, sociales y culturales que resultan importantes para la persona: en este punto se enfatiza la influencia del entorno, no sólo desde los aspectos físicos, sino incluyendo los sociales y culturales. A las personas con DID (Discapacidad Intelectual y del Desarrollo) no son las variables físicas del entorno las que más afectan a su CDV. Mayor influencia tienen las variables sociales y culturales” (Simarro, 2013).
Lo contrario ocurre cuando ese mismo alumno interactúa con un contexto social positivo, esto es, digamos con un centro escolar bien estructurado, con una clara cultura de la atención a la diversidad, con prácticas docentes que buscan promover el aprendizaje y la participación todos los alumnos y con los apoyos necesarios para aquellos que los precisan. Entonces ocurre que esa dificultades para aprender, se minimizan y nos encontramos solamente con “alumnos diversos” que progresan en función de sus capacidades, intereses o motivaciones (Puig Roviar, et al 2012 en Echeita, 2014).
Estos conceptos “barreras a la participación y al aprendizaje” se presentan como el marco de actuación prioritario para entender las necesidades del alumnado con CEA. La causa de las dificultades escolares que determinan y justifican esas necesidades nos lleva a tener bajas expectativas sobre ellos/as y de alguna manera exime la responsabilidad que nuestras escuelas tienen con el alumnado con CEA. 
La perspectiva educativa que subyace al concepto de “barreras al aprendizaje y a la participación” puede ser el impulso y la llave para empezar a mover nuestras actitudes, nuestros sistemas de valores compartidos, nuestras actuaciones y nuestras acciones.
Estas palabras me hacen cuestionarme;
¿Qué debemos exigir a la escuela? y ¿Qué tipo de escuela queremos?
Mi sensación actual de la gran mayoría de las prácticas educativas, con alumnado con CEA, que se realizan en la escuela sigue estando anclada en parámetros y modelos de “escuela que enseñan” bajo culturas y políticas muy arraigadas en un modelo social pasado, que lejos de permitir la inclusión del alumnado con CEA o sin CEA, sigue mirando desde la perspectivas del déficit, del trastorno, donde las dificultades que presenta el alumnado son causa y explicación de sus realidades escolares. 

Debemos de sensibilizar hacia la construcción de significados compartidos culturales, sociales y prácticas educativas desde la perspectiva de cuáles son las barreras de participación y de aprendizaje con la que se encuentra dicho alumnado, como paso inicial y necesario, para que desde la sensibilidad podamos pasar a la acción.
De modo que el trabajo que deben configurarse desde una “escuela que aprende” se debe centrar en:
la creación de una cultura escolar que promueva la tarea de desarrollar formas de trabajo en los centros escolares que permitan reducir las barreras al aprendizaje y la participación del alumnado. Al hacerlo, se contribuye significativamente a la mejora escolar y a convertir las dificultades que ello entraña en estímulos, en “no problem” ( Ainscow, en Echeita, 2014).
Para terminar esta pequeña reflexión me gustaría hacerlo con dos citas una centrada en el tipo de escuela que precisamos, donde la formación es una pieza muy importante,  una escuela que aprende y la otra en la responsabilidad del profesorado en la inclusión educativa del alumnado con CEA y sin CEA.
“ … Interesa que la escuela sea una institución que ayude a desarrollar las capacidades de todos los individuos, pero también que construya una sociedad más equitativa y más es hermosa. Para ello, la escuela no sólo necesita enseñar. Necesita aprender tantas cosas…” (Santos Guerra, 2012).
Hoy es hoy, mañana será mañana, y es hoy cuando tengo la responsabilidad, no mañana si ya estoy ciega. Responsabilidad de qué. La responsabilidad de tener ojos cuando otros los han perdido” . (Saramago,1995)


REFERENCIAS BIBLIOGRAFICAS
- Echeita, G. (2014). Educación para la inclusión o educación sin exclusiones. Madrid: Narcea.
- Simarro Vazquez, L. (2013). Calidad de vida y educación en personas con autismo. Madrid: Síntesis.
- Peeters, Theo. (2008). Autismo: De la comprensión teórica a la intervención educativa. Ávila: Autismo Ávila.
- Schalock, Robert L.; Verdugo Alonso, M.A. (2003). Calidad de vida: manual para profesionales de la educación, salud y servicios sociales. Madrid: Alianza.
- Hernández, J.Mª, Martín, A. y Ruíz, B. (2011). Déjame que te hable de los niños y niñas con autismo de tu escuela.
- Paula, I. (2015). La ansiedad en el autismo. Comprenderla y tratarla. Madrid: Alianza.
- Santos Guerra, M.A. (2012). La escuela que aprende. Madrid: Morata.
- Saramago, J. (2005). Ensayo Sobre La Ceguera. Madrid: Santillana.






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