MÓDULO 3
Esta
tarea tiene como finalidad reflexionar sobre el impacto de nuestras
actuaciones en la vida de nuestro alumnado. Actualmente no presto
atención directa al alumnado, por lo que he querido realizar una
reflexión global sobre la situación actual de nuestras escuelas con respecto a las actuación educativas que se están realizando con el alumnado con CEA* (Condición del Espectro Autista). Tomando como referencia los siguientes artículos y las referencias bibliográficas que abajo aparecen.
- “Una escuela para Juan” (Arbea y Tamarit, 1999)
- “Modelos Educativos para una vida de calidad” (Tamarit, 2005)
* CEA: El término Condición del Espectro Autista es utilizado por la Doctora Isabel Paula (2015) en su libro “la ansiedad en el autismo”, esta a su vez se apoya en los argumentos de Baron-Cohen. El uso de este término supone un cambio conceptual, entendiendo el autismo más como una condición (identidad ) que como trastorno. Me sumo a ese cambio conceptual, por lo que haré uso a lo largo de esta reflexión de CEA en lugar de utilizar el término TEA (DSM-5).
Hace unos años hice un trabajo fin de master, que he recuperado al hilo de estas lecturas, En dicho trabajo reflejaba la importancia de la acción “adaptar contextos” según el modelo educativo orientado y regido por el modelo de calidad de vida (CDV). Dicho modelo recoge que las distintas acciones que pueden ponerse en práctica para mejorar la vida de la persona son: ofrecer cuidados, enseñar habilidades, proporcionar apoyos y adaptar contextos. Estas acciones pueden ser muy útiles para ayudar a estructurar de forma eficaz una propuesta educativa orientada a la mejora real de calidad de vida de las personas con CEA y sus familias.
“…trabajar
desde un modelo de CDV supone prestar una enorme atención al
contexto y entorno de la persona” (Simarro,
2013).
Creo
que sigue siendo necesario seguir sensibilizando hacia la importancia
de la acción adaptar contextos, como clave para la mejora de la
calidad de vida de las personas con CEA en nuestras escuelas.
“…actuar
sobre el entorno tiene más probabilidades de éxito que hacerlo
sobre el sistema nervioso central de las personas con TEA. Con esta
afirmación no se pretende, ni mucho menos, minusvalorar ni
despreciar la importancia de la adquisición de habilidades, sino más
bien enfatizar que no es la única variable relevante en la vida de
las personas con TEA. Por supuesto, cada caso es diferente y no se
pueden establecer afirmaciones categóricas a este respecto.”
(Simarro, 2013)
Creo
que todas/os coincidiremos en que “…
el trabajo en la escuela se ha centrado esencialmente en la enseñanza
de habilidades y la transmisión de conocimientos…” Desde
el modelo de CDV,
“…en los últimos años se ha avanzado mucho en la provisión de
apoyos pero en lo referente al trabajo de transformación y
adaptación del entorno no puede afirmarse que se haya avanzado en
igual medida”. (Simarro,
2013)
Partiendo
de la afirmación que hacía Lorna Wing
“las personas que padecen la triada, … depende de otras personas y
es necesario proporcionarles un entorno externo en el que la
estructura y la organización les hagan la vida un poco más clara y
más fácil”
(Petters, 2008).
El
contexto se presenta como fundamental para entender el funcionamiento
de la persona por lo que si esto es así debemos considerar la
necesidad del cambio en los contextos para que facilite el
funcionamiento del alumnado con CEA. Cuando hablo de contexto me refiero y me centro en tres variables: Cultura, políticas y prácticas, porque en definitiva son las que
configuran la globalidad del concepto contexto en nuestras escuelas.
Cuando
hablamos de Culturas me estoy refiriendo a las relaciones,
los valores y las creencias profundamente arraigadas en la comunidad
educativa. Cambiar las culturas es esencial a fin de sustentar la
mejora. Cuando hablo de Políticas dentro de una
institución escolar me estoy refiriendo a cómo se gestiona el
centro, se organiza y funciona, así como a los planes o programas
que en él se planifican e implementan para cambiarlo, y cuando
hablo de Prácticas me refiero a lo que se enseña, y cómo
se enseña y se aprende. Este es mi concepto de contexto.
“…los
contextos físicos, sociales y culturales que resultan importantes
para la persona: en este punto se enfatiza la influencia del entorno,
no sólo desde los aspectos físicos, sino incluyendo los sociales y
culturales. A las personas con DID (Discapacidad Intelectual y del Desarrollo) no son las variables físicas del
entorno las que más afectan a su CDV. Mayor influencia tienen las
variables sociales y culturales” (Simarro, 2013).
“Lo
contrario ocurre cuando ese mismo alumno interactúa con un contexto
social positivo, esto es, digamos con un centro escolar bien
estructurado, con una clara cultura de la atención a la diversidad,
con prácticas docentes que buscan promover el aprendizaje y la
participación todos los alumnos y con los apoyos necesarios para
aquellos que los precisan. Entonces ocurre que esa dificultades para
aprender, se minimizan y nos encontramos solamente con “alumnos
diversos” que progresan en función de sus capacidades, intereses o
motivaciones (Puig Roviar, et al 2012 en Echeita, 2014).
Estos
conceptos “barreras
a la participación y al aprendizaje”
se presentan como el marco de actuación prioritario para entender
las necesidades del alumnado con CEA. La causa de las dificultades
escolares que determinan y justifican esas necesidades nos lleva a
tener bajas expectativas sobre ellos/as y de alguna manera exime la
responsabilidad que nuestras escuelas tienen con el alumnado con CEA.
La perspectiva educativa que subyace al concepto de “barreras al
aprendizaje y a la participación” puede ser el impulso y la llave
para empezar a mover nuestras actitudes, nuestros sistemas de valores
compartidos, nuestras actuaciones y nuestras acciones.
Estas
palabras me hacen cuestionarme;
¿Qué debemos exigir a la escuela? y ¿Qué tipo de escuela queremos?
Mi sensación actual de la gran mayoría de las prácticas
educativas, con alumnado con CEA, que se realizan en la
escuela sigue estando anclada en parámetros y modelos de “escuela que
enseñan” bajo culturas y políticas muy arraigadas en un modelo
social pasado, que lejos de permitir la inclusión del alumnado con
CEA o sin CEA, sigue mirando desde la perspectivas del déficit, del
trastorno, donde las dificultades que presenta el alumnado son causa
y explicación de sus realidades escolares.
Debemos de sensibilizar hacia la construcción de significados compartidos culturales, sociales y prácticas educativas desde la perspectiva de cuáles son las barreras de participación y de aprendizaje con la que se encuentra dicho alumnado, como paso inicial y necesario, para que desde la sensibilidad podamos pasar a la acción.
Debemos de sensibilizar hacia la construcción de significados compartidos culturales, sociales y prácticas educativas desde la perspectiva de cuáles son las barreras de participación y de aprendizaje con la que se encuentra dicho alumnado, como paso inicial y necesario, para que desde la sensibilidad podamos pasar a la acción.
De
modo que el trabajo que deben configurarse desde una “escuela
que aprende” se debe centrar en:
“…
la
creación de una cultura escolar que promueva la tarea de desarrollar
formas de trabajo en los centros escolares que permitan reducir las
barreras al aprendizaje y la participación del alumnado. Al hacerlo,
se contribuye significativamente a la mejora escolar y a convertir
las dificultades que ello entraña en estímulos, en “no problem”
(
Ainscow, en Echeita, 2014).
Para
terminar esta pequeña reflexión me gustaría hacerlo con dos citas
una centrada en el tipo de escuela que precisamos, donde la formación es una pieza muy importante, una escuela que aprende y la otra en la
responsabilidad del profesorado en la inclusión educativa del
alumnado con CEA y sin CEA.
“ … Interesa
que la escuela sea una institución que ayude a desarrollar las
capacidades de todos los individuos, pero también que construya una
sociedad más equitativa y más es hermosa. Para ello, la escuela no
sólo necesita enseñar. Necesita aprender tantas cosas…” (Santos
Guerra, 2012).
“ Hoy es hoy, mañana será mañana, y es hoy cuando tengo la responsabilidad, no mañana si ya estoy ciega. Responsabilidad de qué. La responsabilidad de tener ojos cuando otros los han perdido” . (Saramago,1995)
REFERENCIAS BIBLIOGRAFICAS
- Echeita,
G. (2014). Educación para la inclusión o educación sin
exclusiones. Madrid: Narcea.
- Simarro
Vazquez, L. (2013). Calidad
de vida y educación en personas con autismo. Madrid:
Síntesis.
- Peeters,
Theo. (2008). Autismo:
De la comprensión teórica a la intervención educativa.
Ávila: Autismo Ávila.
- Schalock,
Robert L.; Verdugo Alonso, M.A. (2003). Calidad de vida: manual para
profesionales de la educación, salud y servicios sociales. Madrid:
Alianza.
- Hernández,
J.Mª, Martín, A. y Ruíz, B. (2011). Déjame que te hable de los
niños y niñas con autismo de tu escuela.
- Paula,
I. (2015). La
ansiedad en el autismo. Comprenderla y tratarla.
Madrid: Alianza.
- Santos
Guerra, M.A. (2012). La escuela que aprende. Madrid: Morata.
- Saramago,
J. (2005). Ensayo Sobre La Ceguera. Madrid: Santillana.
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